Valeria, 47 años
Era escéptica. A mis 47 años ya he probado lo suficiente como para no creerme las promesas. Lo pedí casi por casualidad, sin esperar gran cosa. La primera vez que me puse Velyforme me quedé delante del espejo mucho más tiempo de lo habitual: la cintura estaba más definida, el vientre más contenido, pero sobre todo, podía respirar. No era una de esas prendas que te aprietan tanto que te dan ganas de quitártela a la media hora. Me la puse un martes por la mañana para ir a trabajar y, a los pocos minutos, casi me había olvidado de que la llevaba puesta. Y eso es precisamente lo mejor.
